viernes, 10 de enero de 2014

La magnificencia de Dios.


11Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. 12Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. 13Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. (1º Crónicas 29:11-13)

Cuando comienza un nuevo año, se nos plantean muchos desafíos y muchos interrogantes, como por ejemplo: cómo va a seguir mi vida, que voy a hacer, trabajar, estudiar, emprender un nuevo negocio, casarme, viajar, servir, ministrar, crecer, madurar, cambiar, mudarme, etc.
Cuando uno se pone a pensar en todas la cosas que podríamos hacer para el nuevo año, de alguna manera es inevitable, hacer un balance y mirar para atrás. Al hacer esto, nos podemos encontrar con algunos fracasos y frustraciones que pueden detenernos o jugarnos en contra.
Pero verdaderamente ¿Qué es lo importante a tener en cuenta al comenzar un nuevo año? Sé que muchos "cristianos" ya tienen la respuesta... DIOS, pastor, sin ninguna duda, Dios es lo más importante a tener en cuenta al comenzar un nuevo año. Pero en realidad que estamos diciendo cuando hacemos esta afirmación. Quizás estemos diciendo que yo tengo mis planes, proyectos y sueños y al tener en cuenta a Dios y pedirle que me bendiga todo me tiene que ir bien, porque Él es fiel para cumplir lo que prometió.

Esta es una verdad pero fuera de contexto. Porque si en verdad lo importante es DIOS todo lo demás carece de importancia o no tiene valor. Y cuando decimos que lo importante es Dios, estamos diciendo que nosotros no tenemos nada fuera de Él, es decir, no tengo planes, proyectos, ni metas, ni sueños, ya que mis planes, proyectos, metas y sueños son los de Dios y no los míos.
Este salmo cantado por David y registrado en 1º Crónicas 29, pone de manifiesto, que es tener en cuenta a Dios, es reconociéndolo que Él es y que no hay nada fuera de Él.
El peligro al planear o tomar decisiones, es perder de vista a Dios, y cuando uno pierde la dimensión de Dios, pierde la dimensión de sí mismo, del mundo y de la vida. Todo se vuelve oscuro y confuso, las cosas empiezan a perder significado y se vuelven pesadas y tediosas cargas.
El rey David le dice a Dios, Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor. David usa una palabra que no es muy usada en nuestro lenguaje y es "magnificencia", si bien el contenido exacto es desconocido, podríamos decir que magnificencia, es la generosidad de Dios manifestada con todo esplendor y gloria a través de su poderío sorprendente.
Es un poco lo que decía Pablo, cuando escribió: Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén. (Efesios 3:20-21)
Lo real es Dios, todo lo demás es humo, una ilusión producto de nuestra imaginación. La idea de tener en cuenta a Dios, no es solamente pedir bendición para el nuevo año, para los nuevos proyectos, para el trabajo, los estudios, el negocio, etc. o por otra parte hacer cosas para Dios; tener en cuenta a Dios seria, perderme en adoración, admiración, al verlo a Él, al ver como veía David a Dios, como dueño de todo el poder, la gloria, la victoria y el honor, y como el dueño de todas las cosas con la facultad de dar poder y riquezas a quien Él quiere, todo procede de Él y para El.

No alcanzan las palabras en mi mente para describir lo que mi corazón piensa de Dios. Para poder comprender un poco mejor, lo que estoy tratando de decir, vamos a escuchar hablar un poco al profeta Isaías describiendo al incomparable Dios de Israel:
Isaías 40:12-18 dice: ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados? ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia? He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo. Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio. Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es. ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?
Cuando vemos a Dios en toda su magnificencia, todo lo demás pasa a adquirir el valor de NADA.

Los proyectos, las metas, los sueños, y también los problemas, los fracasos, las frustraciones y todo lo demás, pasa a la categoría que el apóstol pablo le dio a todas las cosas... Basura... En comparación con Cristo, al ver su magnificencia, su poder y su gloria nada más me importa, solo lo quiero a Él.
No estoy tratando de promover la vagancia, ni tampoco estoy diciendo que no tenemos que tener planes, proyectos y metas. Lo que estoy proponiendo es que todo lo que vayas a hacer este año nuevo comience y nazca desde tu profunda relación con este Dios magnifico, que tus planes surjan de Su corazón, que tus ideas surjan de Su mente, que tus palabras salgan de Su boca. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos... (Hechos 17:28)
Para este año podemos decir como dijo el salmista David: "Fuera de ti, nada deseo en la tierra". (Salmo 73.25b).
FELIZ AÑO NUEVO...!

2 comentarios:

Rogelio Zepeda dijo...

Simplemente Wow, que Explicación tan concreta

Anónimo dijo...

Maravilloso es Dios