lunes, 22 de diciembre de 2008
domingo, 21 de diciembre de 2008
viernes, 12 de diciembre de 2008
GRUPOS DE BENDICIÓN Y CRECIMIENTO
CONSEJOS para evitar riesgosEl riesgo de la falta de estructura de la reunión del grupo
Cada tanto aparecen algunos que se oponen y denigran las estructuras de las iglesias como algo innecesario, o peor aun, afirman que las estructuras son contrarias a las Sagradas Escrituras. Pero se equivocan porque no tienen en cuenta que Dios hizo una estructura del universo. Y cuando creó al hombre le dio una estructura ósea. El arca de Noé necesitó una estructura para sobrevivir al diluvio, y Moisés construyó el tabernáculo en base a un diseño que Dios le mostró en el monte. La iglesia de Jerusalén contó con una estructura compuesta por los apóstoles, los ancianos y luego los diáconos. Y el apóstol Pablo comparó a la iglesia a un gran edificio que va creciendo. ¿Acaso podemos imaginar un edificio sin estructura? La falta de estructura puede derivar tarde o temprano en un estruendoso derrumbe y mucha gente lastimada.
Es cierto que existen buenas y malas estructuras. Y las buenas estructuras favorecen un mayor crecimiento y mayor firmeza. Una buena estructura en un grupo tiene un buen formato de reuniones.
En primer lugar, un buen formato nos dice que las reuniones no deben ser demasiado largas. Máximo de noventa minutos a dos horas. En segundo lugar, que las reuniones no deben ser improvisadas. No confunda "espontaneidad" con espiritualidad.
El Espíritu Santo es el más organizado de todo el universo, y nosotros podríamos aprender algo de su destreza en administración. Además, la gente disfruta de las reuniones bien planificadas. Por eso se recomienda hacer un plan para las reuniones del grupo para la próxima semana y cada semana antes de despedirse.
El riesgo de los asuntos relacionados con el dinero
El tema del dinero merece que lo tratemos en tres partes.
1. Comercio en el grupo.
Dado que la estructura de las células es ideal para la gente que desea ganarse la vida vendiendo sus productos, debemos impedir que lo hagan. Aunque no hay nada malo en la venta personalizada, está mal que algunos aprovechen estas reuniones para obtener contactos, o utilizar los grupos buscando oportunidades para invertir.
Se recomienda al liderazgo de la iglesia que debe advertir constantemente a los miembros acerca del peligro de involucrarse con aquellos que quieren comerciar a través de los grupos.
2. Préstamo de dinero.
Pedir dinero prestado a otro miembro del grupo, o solicitar una garantía propietaria, está totalmente prohibido. Muchos dolores y disgustos nos hubiéramos evitado si en el pasado hubiésemos insistido con más vehemencia en esta prohibición.
Antes que este problema se presente, se debería enseñar al grupo a depender del Señor en todos los órdenes de la vida y a orar antes de tomar cualquier decisión de este tipo.
3. Ofrendas en el grupo.
No acostumbramos a levantar ofrendas en el grupo a no ser para una causa o proyecto en particular.
Por ejemplo: el grupo podria levantar una ofrenda para suplir necesidades; o para contribuir con la construcción del templo; también para comprar materiales de discipulado o evangelisticos; etc. Para esto deben nombrar a alguién que administre el dinero e informe al grupo y al líder de sección.
viernes, 7 de noviembre de 2008
EL CORAZÓN DE MISIONERO
¿Qué impulsa a un siervo de Dios a abandonar sucontorno para ir a servir a desconocidos? El amor
de Dios. La pasión por las almas.
Pude ver las figuras de personas entre las llamas. Los gritos de las almas condenadas eran ensordecedores e incesantes. No había ningún lugar seguro, ningún momento seguro, ningún alivio temporal de ninguna clase. En medio del pánico y el ruido, me esforcé para ordenar mis pensamientos. ¡Estoy en el infierno! ¡Este es un lugar real, y estoy en realidad aquí!”, esta es una mínima parte del relato del autor Bill Wiese en su libro 23 minutos en el infierno. ¡Qué horror! ¿verdad? Más horrible es pensar que ahí es a donde van a parar los que no lo conocen...
¿Qué conmueve el corazón de Dios? Que su creación se pierde en una eternidad donde no existe ni una vislumbre de su presencia.
¿Qué conmueve el corazón de un misionero? El corazón de Dios. El misionero vive del retumbar de estas palabras: No puedo dejar que se pierda; lo dejo todo—incluso mi vida—con tal que al menos tengas la oportunidad de escuchar su nombre.
Hay muchos misioneros que han entregado su vida para servir en los rincones de la Tierra que la sociedad ha desechado. Son lugares donde antes poblaciones enteras se perdían porque ¿y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quien les predique? (Romanos 10:14) ¡Ah! mas ¡cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian las buenas nuevas! (Romanos 10:15). De esos hermosos pies, hablaremos.
Si alguna vez ha escuchado a un misionero, quizás le ha sucedido como a mí, que a veces pienso que están hechos de una piel especial y que la pasión que los impulsa es tan extraordinaria que parece fuera de este mundo. Al oír sus historias, es inevitable cuestionarse: “¿Y qué estoy haciendo para alcanzar a los perdidos?”. Claro que a veces nos concentramos en aquellos que llegan a lugares recónditos como la llamada Ventana 10/40, la misma que se extiende desde el oeste de África al este de Asia o desde el grado diez hasta el cuarenta, al norte del Ecuador (en este espacio geográfico se encuentran los más grandes grupos de musulmanes, budistas e hindúes), pero entiendo que también se puede ser un tipo de misionero con el vecino, el familiar y el compañero de trabajo que tampoco ha escuchado el nombre de Jesús.
Tu misión en la vida es compartir a Cristo en tu Jerusalén, Samaria, Judea y hasta lo último de la tierra.
GRUPOS DE BENDICIÓN Y CRECIMIENTO

CONSEJOS para evitar riesgos
El riesgo de ignorar las relaciones.
Se ignora las relaciones cuando se envía a una persona a un grupo de extraños o de gente con las cuales no tiene ninguna afinidad. Muchísimas personas dejaron de asistir a la iglesia por la falta de sensibilidad de algunos facilitadores que insistieron en “meter” a una persona a un grupo solo porque ese grupo estaba en su barrio, o porque les pareció que tal o cual facilitador le vendría bien, o han querido forzar el crecimiento de su propio grupo o sección colocando a una persona en un grupo incompatible.
El énfasis en las relaciones es el mejor criterio para la atención de los grupos. A todos nos gusta estar donde nos sentimos bien y no solo porque es nuestra obligación o porque nuestro estatuto lo establece. Nos sentimos bien cuando percibimos el cariño de los que nos rodean y nos demuestran su amor al adaptarse a nosotros.
Si nos limitamos a atender a la gente en forma grupal bajo un código postal solamente, seguramente dejarán de asistir. La gente desea ir a un grupo donde se encuentran sus amigos y la gente que los estima, aun cuando tenga que cruzar toda la ciudad.
El riesgo de dar tareas para el hogar
En el afán de ayudar con el aprendizaje de los nuevos creyentes muchas veces se ha comedido el error de dar tareas para el hogar obligatorias. Las tareas obligatorias para el hogar son otra de las razones porque la gente no desea asistir a la próxima reunión.
El coordinador de un pequeño grupo de una gran iglesia ha señalado: Este método produce un sentimiento de vergüenza y culpa cuando ellos no pueden cumplir con las obligaciones". Esta es una de las razones para que el facilitador se asegure que todas las asignaciones estén completas antes de la semana próxima, ¡y que nadie sea puesto en evidencia!
El riesgo de hablar de cualquier cosa
Una alimentación pobre produce malnutrición, crecimiento retardado, exposición a diversas enfermedades, desgano para realizar actividades y en casos extremos, produce la muerte. Esto es exactamente lo que ocurre cuando el facilitador de un grupo y el mismo grupo no toman en serio la tremenda importancia de reflexionar, asimilar y llevar a cabo lo que se aprende en el estudio bíblico inductivo.
Hablar de cualquier cosa no significa solo el abandono de la enseñanza bíblica, significa considerar superficialmente y a la ligera las Sagradas Escrituras y hablar con liviandad. Si en un grupo se repiten frases gastadas, que se dicen sin pensar, de manera automática, es también un motivo poderoso de la pérdida de interés y la desintegración de los grupos. Debemos tomar conciencia que la gente pasa hambre por falta de la "comida verdadera" del cristianismo y urgentemente necesita estar involucrada en los temas que conquisten sus mentes y almas. Necesita una interacción con otros cristianos en un cuerpo ministerial y emocionarse con la revelación del Espíritu Santo.
El riesgo de la falta de flexibilidad
Tiene que ver con la dureza e intransigencia en el liderazgo al establecer ciertos días y un horario de reuniones estricto sin considerar la conveniencia y posibilidades de los demás. Es muy común que tales facilitadores se quejen porque la gente no asiste o no “se compromete”.
Los controles estrictos en los horarios que solo admiten reuniones fijas ciertas noches a la semana, pueden estorbar la participación de algunos miembros de la iglesia y visitantes del barrio. Los horarios de trabajo u otros eventos pueden ser un estorbo para que crezca un grupo si no se adapta y flexibiliza. Aunque es cierto que los grupos no podrían ajustarse al horario de cada miembro, tendrían que hacer el esfuerzo de ponerse de acuerdo para hacer viable la reunión de cada semana.
sábado, 11 de octubre de 2008
Hasta que todos sepan que...
Diezmos, ofrendas, votos, primicias y siembra
Siembra:
La siembra en realidad no se limita a una forma de dar, sino que va mucho más allá ya que es un principio universal. La ley de la siembra se aplica a las cuatro practicas anteriormente vistas (diezmos, ofrendas, primicias y votos) y a todas las formas de dar, sea lo que sea. En 2 Corintios 9:6-8 El apóstol Pablo usa una ley de la naturaleza y la aplica a la vida cristiana en el proceso de dar: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre. 8Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra.
Nuestra actitud al dar es más importante que la cantidad que damos. No debemos sentirnos avergonzados si sólo pudimos dar una pequeña ofrenda. Dios está más preocupado por cómo damos que cuanto damos de los recursos que El nos provee. Dios nos da recursos para usarlos e invertirlos para Él.
Pablo usó la ilustración de las semillas para explicar que los recursos de Dios no deben ser escondidos, devorados negligentemente o malgastados, sino cultivados a fin de producir mayor cosecha. Cuando invertimos lo que Dios nos ha provisto, nos dará aún mucho más para dar.
Lucas 6:38 38 Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo, porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir».
Nótese que cuando Jesús dijo, «Dad», también dijo: «Y os será dado». El dar y el recibir van juntos. Solamente dando nos colocamos en posición de recibir y cosechar. Y Jesús dijo que la cosecha será «medida buena, apretada, remecida y rebosante».
Y aunque esta es una realidad, no debe ser de ninguna manera nuestra motivación; nuestra motivación tiene que ser mucho más alta que solamente esperar recibir más de lo que damos. Si bien, cuando doy recibo, no es la razón por la cual tengo que dar, yo tengo que dar por amor, para suplir una necesidad, para la obra de Dios, etc.
Las leyes de la siembra se aplican a todo lo que damos a Dios y a las personas, sean diezmos, ofrendas, votos, primicias, o limosnas etc.
La siembra no tiene limites, solamente los que uno le ponga, o según lo que posea. Uno puede sembrar dinero, cosas materiales, propiedades, etc. Por ejemplo alguien podría sembrarle a otro un reloj, una computadora, un auto, etc. lo que sea. O también otro podría sembrar a la iglesia nuevos equipos de sonido, iluminación, pintura, etc.
Alguien dijo: “Solamente cuando damos aún de lo que no tenemos, nos asemejamos a Jesús, quien se despojo de todo para darse a si mismo por todos”. Por eso Jesús enseño que uno se siente más feliz cuando da que cuando recibe. El dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir”.
La siembra debe ser dada con amor, sin intereses creados, ni tampoco especulando con lo que vamos a recibir, es más Jesús enseño en Mateo 6 :1-4 lo siguiente:»Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.
Cuando Jesús dice «no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha», quiere significar que nuestros motivos para dar deben ser puros. Es fácil dar con motivos mixtos, hacer algo en favor de alguien si nos va a beneficiar en alguna manera. Los creyentes debieran evitar toda especulación y dar solo por la satisfacción de dar y así responder al amor de Dios.
Cuando das por hacerte ver, matas la semilla que siembras. Recuerda que debes ver cada ofrenda o diezmo o lo que des, lo debes de ver no como algo que pierdes sino como una semilla que siembras. La siembra es el desprendimiento del dinero, es todo lo contrario al “amor por el dinero”. Como bien enseña Pablo.1 Timoteo 6.7 Porque nada trajimos a este mundo, y nada podremos llevarnos; 8si tenemos qué comer y con qué vestirnos, ya nos podemos dar por satisfechos. 9En cambio, los que quieren hacerse ricos caen en la tentación como en una trampa, y se ven asaltados por muchos deseos insensatos y perjudiciales, que hunden a los hombres en la ruina y la condenación, 1Porque el amor al dinero es raíz de toda clase de males; y hay quienes, por codicia, se han desviado de la fe y se han causado terribles sufrimientos.
La mejor cosa que podemos hacer con el dinero es invertirlo en el Reino de Dios, sin estar preocupados en que comeremos o que vestiremos, porque los incrédulos buscan todas estas cosas, pero nosotros, los que creemos, debemos buscar primeramente el “Reino de Dios”.Siempre que siembres, vas a tener para seguir sembrando, es un principio bíblico. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra. Presta atención especialmente a las siguientes tres cosas:
1. Primera, Dios es quien hace que toda gracia abunde para ti, y quien te provee de todo lo que necesitas. Todas las cosas que son beneficiosas para nuestra vida provienen de las manos de Dios.
2. Segunda, a nosotros se nos da con suficiencia, aun «abundantemente» de manera que podamos hacer obras buenas. ¡Se nos bendice a fin de que seamos una bendición para otros! (véase Gn 12.2). La palabra «suficiencia» significa «auto-satisfacción», «contentamiento» o «competencia», que son las señales del creyente cuya vida ha sido en verdad bendecida por estas cualidades, a medida que Dios le hace prosperar en todo.
3. Tercera, el Dios que puso en tu mano la semilla de la siembra es quien resuelve tus necesidades básicas, multiplica lo sembrado, te concede abundancia para que puedas compartirla con otros, y quien te hace crecer espiritualmente con amor, gozo, paz y todos los demás frutos del Espíritu Santo.¡Cuan grande es nuestro Dios! Con Él no carecemos de nada.
¿Por donde viaja tu dinero?
Esta es la historia de un billete de $ 50 y otro de $ 2 que se encuentran en una bolsa del banco central en el centro de la ciudad. Mientras se encontraban frente a frente, el billete de $ 2 le preguntó a su compañero, "Oye, amigo, ¿dónde has estado? No te he visto en mucho tiempo." El de $ 50 respondió: "Amigo, ¡¡Vaya que he tenido trabajo!! He viajado a países distantes, también a los restaurantes más finos, a los casinos más grandes y finos. También he estado en numerosas boutiques, en centros comerciales de lujo en el norte y en el del sur, y también el nuevo que ayudé a construir. De hecho, justo en esta semana estuve en Europa, en un partido profesional de la NBA (Liga Nacional de Basquetbol en Estados Unidos), en un rodeo, en un balneario, en un salón estilista de gran clase. ¡¡He hecho todo eso!! Después de haber descrito todos esos grandiosos viajes, el billete de $ 50 le preguntó al de $ 2 "¿y a ti cómo te ha ido? ¿Dónde has estado?" El billete de $ 2 respondió, "Bueno, he estado en la Iglesia Bautista, Metodista, también en la Iglesia Episcopal; en la Iglesia de Dios, la católica, la mormona, la de los Santos de los Últimos Días, la Iglesia A.M.E., la Iglesia de los Discípulos de Cristo, la... "
¡¡¡ESPERA, ESPERA, DETENTE UN MINUTO!!!" Gritó el billete de $ 50, “¿Qué es una iglesia?"
QUE DIOS TE PROSPERE EN TODO...!
GRUPOS DE BENDICIÓN Y CRECIMIENTO
CONSEJOS para evitar riesgos.
El riesgo de contar con un liderazgo pobre.
Aquí no nos referimos a la pobreza material sino a la pobreza moral, a la pobreza de iniciativas, de ideas, de conocimiento y sobre todo a la pobreza de asumir responsabilidades. Un liderazgo pobre es un liderazgo que no es digno de confianza, un liderazgo que solo tiene el título pero que no hace nada. A cualquiera nos puede pasar y podríamos correr el riesgo de:
1. Quedarnos sin facilitadores calificados.
Sin facilitadores calificados a cargo de los grupos, éstos morirán. Las fallas en el carácter, en el comportamiento y en la vida espiritual, son fatales. Tarde o temprano todo lo que construye un facilitador que tiene estos problemas, se derrumba. Cuando nuestros grupos crecen con mucha gente nueva que tiene graves conflictos, podríamos quedarnos sin nadie que reúna las condiciones o requisitos para liderar. Es allí donde corremos un grave peligro, el peligro de sobrecargarnos de trabajo, de llevar la carga solos o de no confiar en nadie.
2. Apresurarnos y nombrar a cualquiera como facilitador.
No designes a facilitadores si están mal equipados. Debes esforzarte con un continuo proceso de entrenamiento de nuevos facilitadores. ¡No te apresures! Espera hasta ver resultados porque "por el fruto se conoce el árbol." Sin embargo, hemos observado que para algunos facilitadores y líderes ninguno de los que conocen reúne las condiciones mínimas para estar al frente de un grupo. Esto es tan peligroso como el hecho de nombrar a cualquiera, porque ahoga al grupo y lo condena al estancamiento.
Si no encuentras a nadie para delegar esta responsabilidad es porque has fracasado como entrenador.
El riesgo de no tener metas evangelísticas
Cuando el facilitador no tiene objetivos concretos enfocados en la evangelización, significa que ha perdido la visión o nunca la tuvo. Cuando los miembros de un grupo van a la reunión solo para cumplir con el compromiso, ese grupo está destinado a perecer, porque “sin visión el pueblo perece”. La visión no puede separarse de la evangelización, por lo tanto, el grupo debería “vivir” para evangelizar.
El evangelismo es la llave principal que guarda al grupo enfocado y con significado. Sin evangelismo, el grupo decrece y fracasa. Igual que el Mar Muerto, si no fluye hacia afuera, todas las cosas que entren en él rápidamente morirán.
El evangelismo trae crecimiento. Es imperativo para que los grupos crezcan y se multipliquen, y más aun, es imperativo que evangelicen para estar vivos. Este debería ser el enfoque permanente del grupo.
El riesgo de esperar recibir algo a cambio
Aquellos que solo preguntan “¿qué hay para mí?” son los que no se preocupan por el bien de los demás. Piensan solo en sí mismos. Y si alguna vez hacen algo por otros, esperan algo a cambio. Sin dan, esperan ser retribuidos de la misma manera.
Muchos vendrán para ver si pueden "sacar algo de la reunión", en cambio otros para ver en qué pueden contribuir. La verdad es que el crecimiento espiritual y de la comunidad vienen por el sacrificio, la negación de uno mismo y a pesar de la ingratitud de muchos. Un manera de contrarrestar esta tendencia es enseñar en insistir en la importancia de las palabras de Jesús “el que quiere ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. No existe un discipulado para egoístas o los que se aman a sí mismos y no piensan en el bien de los demás.
El Grupo de Bendición y Crecimiento debe adoptar la manera de pensamiento de Jesucristo el “no estimó ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a si mismo”.
El riesgo de contar con un liderazgo pobre.
Aquí no nos referimos a la pobreza material sino a la pobreza moral, a la pobreza de iniciativas, de ideas, de conocimiento y sobre todo a la pobreza de asumir responsabilidades. Un liderazgo pobre es un liderazgo que no es digno de confianza, un liderazgo que solo tiene el título pero que no hace nada. A cualquiera nos puede pasar y podríamos correr el riesgo de:
1. Quedarnos sin facilitadores calificados.
Sin facilitadores calificados a cargo de los grupos, éstos morirán. Las fallas en el carácter, en el comportamiento y en la vida espiritual, son fatales. Tarde o temprano todo lo que construye un facilitador que tiene estos problemas, se derrumba. Cuando nuestros grupos crecen con mucha gente nueva que tiene graves conflictos, podríamos quedarnos sin nadie que reúna las condiciones o requisitos para liderar. Es allí donde corremos un grave peligro, el peligro de sobrecargarnos de trabajo, de llevar la carga solos o de no confiar en nadie.
2. Apresurarnos y nombrar a cualquiera como facilitador.
No designes a facilitadores si están mal equipados. Debes esforzarte con un continuo proceso de entrenamiento de nuevos facilitadores. ¡No te apresures! Espera hasta ver resultados porque "por el fruto se conoce el árbol." Sin embargo, hemos observado que para algunos facilitadores y líderes ninguno de los que conocen reúne las condiciones mínimas para estar al frente de un grupo. Esto es tan peligroso como el hecho de nombrar a cualquiera, porque ahoga al grupo y lo condena al estancamiento.
Si no encuentras a nadie para delegar esta responsabilidad es porque has fracasado como entrenador.
El riesgo de no tener metas evangelísticas
Cuando el facilitador no tiene objetivos concretos enfocados en la evangelización, significa que ha perdido la visión o nunca la tuvo. Cuando los miembros de un grupo van a la reunión solo para cumplir con el compromiso, ese grupo está destinado a perecer, porque “sin visión el pueblo perece”. La visión no puede separarse de la evangelización, por lo tanto, el grupo debería “vivir” para evangelizar.
El evangelismo es la llave principal que guarda al grupo enfocado y con significado. Sin evangelismo, el grupo decrece y fracasa. Igual que el Mar Muerto, si no fluye hacia afuera, todas las cosas que entren en él rápidamente morirán.
El evangelismo trae crecimiento. Es imperativo para que los grupos crezcan y se multipliquen, y más aun, es imperativo que evangelicen para estar vivos. Este debería ser el enfoque permanente del grupo.
El riesgo de esperar recibir algo a cambio
Aquellos que solo preguntan “¿qué hay para mí?” son los que no se preocupan por el bien de los demás. Piensan solo en sí mismos. Y si alguna vez hacen algo por otros, esperan algo a cambio. Sin dan, esperan ser retribuidos de la misma manera.
Muchos vendrán para ver si pueden "sacar algo de la reunión", en cambio otros para ver en qué pueden contribuir. La verdad es que el crecimiento espiritual y de la comunidad vienen por el sacrificio, la negación de uno mismo y a pesar de la ingratitud de muchos. Un manera de contrarrestar esta tendencia es enseñar en insistir en la importancia de las palabras de Jesús “el que quiere ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. No existe un discipulado para egoístas o los que se aman a sí mismos y no piensan en el bien de los demás.
El Grupo de Bendición y Crecimiento debe adoptar la manera de pensamiento de Jesucristo el “no estimó ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a si mismo”.
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