viernes, 10 de enero de 2014

No nos cansemos de hacer el bien



No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.
Gálatas 6: 7- 10
Un año nuevo, nos habla de un nuevo comienzo, de nuevas propuestas, nuevos desafíos, nuevos proyectos, nuevas oportunidades para corregirnos. Es un tiempo para hacer evaluación y empezar con ganas.
En gálatas dice no nos cansemos de hacer el bien. Que linda palabra para empezar el año. Que buen motivo para hacer tesoros en los cielos. Cuanta necesidad de buenos gestos, de una sonrisa, de una palabra de aliento, cuanta necesidad de una palabra afable, de un silencio en medio de la discusión, cuanta necesidad de una mirada que exprese “acá estoy, que estas necesitando”.
Pensando en todo el tragín de las cosas, las corridas de las fiestas, los preparativos de fin de año, los regalos que comprar, etc, pensaba en cuanto pasamos por alto a quienes más amamos, o cuanto retamos a nuestros hijos porque se transforman en un estorbo en nuestra organización.

Cada uno cosecha lo que siembra, paremos un poco de toda la vorágine de este tiempo y cuando hagamos nuestros proyectos, cuando nos sentemos a ponernos metas pensemos en aquellos que nos necesitan y que no solo piden lo indispensable para vivir sino también un tiempo para escucharlos, un tiempo para darles un abrazo, un momento para sonreírles. No sabemos que pasa por la cabeza de un niño pero si sabemos que lo que sembramos en ellos es lo que vamos a recoger, quizá en el cielo y no en la tierra. Mejor en el cielo que en la tierra. Sembremos para cosechar en ellos una palabra de aliento, una sonrisa, un silencio. Sembremos para cosechar la preciosa satisfacción de ver en ellos eso que en este tiempo le enseñamos. Cuanto más los padres. Si hasta ahora no has hecho nada o sentís que lo que hiciste está mal este es un tiempo de nuevo comienzo. Nunca es tarde para pedir perdón y volver a empezar. Jesús se brindó a los jóvenes, a los niños y también a los mayores. Solo se requiere de humillación, aún para comenzar de nuevo con nuestros hijos.
Pongamos en nuestras metas para el próximo año el brindarle a los más indefensos nuestra protección, nuestro cariño, nuestro comprensión. No nos cansemos de hacer el bien, cosechemos en ellos los frutos de un corazón entregado, seamos ejemplo de buenas obras. Si contestamos mal, contestemos bien, si decimos malas palabras, dejemos de hacerlo, si mentimos, juguémonos por decir la vedad, si no escuchamos hagamos un cambio y prestemos el oído y el interés. Eso es sembrar para cosechar vida eterna y no para nuestra naturaleza pecaminosa. Ánimo, no desmayemos, no nos cansemos de hacer el bien porque en definitiva es alegría para nuestra alma. Pensemos en Dios que en todo momento está.
Nunca desaprovechemos el tiempo para enseñar porque los días son malos. Después de todo Dios es el que juzga.
Que este sea un año diferente, hagamos una mirada introspectiva y pongámonos en manos del alfarero, somos suyos.

La magnificencia de Dios.


11Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. 12Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. 13Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. (1º Crónicas 29:11-13)

Cuando comienza un nuevo año, se nos plantean muchos desafíos y muchos interrogantes, como por ejemplo: cómo va a seguir mi vida, que voy a hacer, trabajar, estudiar, emprender un nuevo negocio, casarme, viajar, servir, ministrar, crecer, madurar, cambiar, mudarme, etc.
Cuando uno se pone a pensar en todas la cosas que podríamos hacer para el nuevo año, de alguna manera es inevitable, hacer un balance y mirar para atrás. Al hacer esto, nos podemos encontrar con algunos fracasos y frustraciones que pueden detenernos o jugarnos en contra.
Pero verdaderamente ¿Qué es lo importante a tener en cuenta al comenzar un nuevo año? Sé que muchos "cristianos" ya tienen la respuesta... DIOS, pastor, sin ninguna duda, Dios es lo más importante a tener en cuenta al comenzar un nuevo año. Pero en realidad que estamos diciendo cuando hacemos esta afirmación. Quizás estemos diciendo que yo tengo mis planes, proyectos y sueños y al tener en cuenta a Dios y pedirle que me bendiga todo me tiene que ir bien, porque Él es fiel para cumplir lo que prometió.

Esta es una verdad pero fuera de contexto. Porque si en verdad lo importante es DIOS todo lo demás carece de importancia o no tiene valor. Y cuando decimos que lo importante es Dios, estamos diciendo que nosotros no tenemos nada fuera de Él, es decir, no tengo planes, proyectos, ni metas, ni sueños, ya que mis planes, proyectos, metas y sueños son los de Dios y no los míos.
Este salmo cantado por David y registrado en 1º Crónicas 29, pone de manifiesto, que es tener en cuenta a Dios, es reconociéndolo que Él es y que no hay nada fuera de Él.
El peligro al planear o tomar decisiones, es perder de vista a Dios, y cuando uno pierde la dimensión de Dios, pierde la dimensión de sí mismo, del mundo y de la vida. Todo se vuelve oscuro y confuso, las cosas empiezan a perder significado y se vuelven pesadas y tediosas cargas.
El rey David le dice a Dios, Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor. David usa una palabra que no es muy usada en nuestro lenguaje y es "magnificencia", si bien el contenido exacto es desconocido, podríamos decir que magnificencia, es la generosidad de Dios manifestada con todo esplendor y gloria a través de su poderío sorprendente.
Es un poco lo que decía Pablo, cuando escribió: Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén. (Efesios 3:20-21)
Lo real es Dios, todo lo demás es humo, una ilusión producto de nuestra imaginación. La idea de tener en cuenta a Dios, no es solamente pedir bendición para el nuevo año, para los nuevos proyectos, para el trabajo, los estudios, el negocio, etc. o por otra parte hacer cosas para Dios; tener en cuenta a Dios seria, perderme en adoración, admiración, al verlo a Él, al ver como veía David a Dios, como dueño de todo el poder, la gloria, la victoria y el honor, y como el dueño de todas las cosas con la facultad de dar poder y riquezas a quien Él quiere, todo procede de Él y para El.

No alcanzan las palabras en mi mente para describir lo que mi corazón piensa de Dios. Para poder comprender un poco mejor, lo que estoy tratando de decir, vamos a escuchar hablar un poco al profeta Isaías describiendo al incomparable Dios de Israel:
Isaías 40:12-18 dice: ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados? ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia? He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo. Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio. Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es. ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?
Cuando vemos a Dios en toda su magnificencia, todo lo demás pasa a adquirir el valor de NADA.

Los proyectos, las metas, los sueños, y también los problemas, los fracasos, las frustraciones y todo lo demás, pasa a la categoría que el apóstol pablo le dio a todas las cosas... Basura... En comparación con Cristo, al ver su magnificencia, su poder y su gloria nada más me importa, solo lo quiero a Él.
No estoy tratando de promover la vagancia, ni tampoco estoy diciendo que no tenemos que tener planes, proyectos y metas. Lo que estoy proponiendo es que todo lo que vayas a hacer este año nuevo comience y nazca desde tu profunda relación con este Dios magnifico, que tus planes surjan de Su corazón, que tus ideas surjan de Su mente, que tus palabras salgan de Su boca. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos... (Hechos 17:28)
Para este año podemos decir como dijo el salmista David: "Fuera de ti, nada deseo en la tierra". (Salmo 73.25b).
FELIZ AÑO NUEVO...!

martes, 5 de noviembre de 2013

Restauración total…!



Salmo 80:3 "Oh Dios, restáuranos; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos."

La expresión del salmista en el versículo tres, es muy fuerte y vivaz, como un clamor, es tan así que la repite tres veces en el mismo salmo (vv. 3, 7 y 19). La frase la dice al principio, casi a la mitad y termina con la misma expresión. Evidentemente el deseo del salmista es obvio y enfático… Señor, RESTÁURANOS…!!!

Restaurar en griego (anoikodomeo /ἀνοικοδομέω), significa volver a construir (an, de nuevo, otra vez; y  oikodomeo, construir, edificar). Por lo tanto, hay una necesidad de volver a edificar, reconstruir lo que fue destruido, roto, aplastado, etc.

En este caso, el salmista está pidiendo una restauración espiritual y política, ya que ellos se encontraban bajo la opresión y esclavitud de un ejército enemigo que había arrasado con la ciudad.

La verdad, es que se encontraban en esta situación por haber abandonado a Dios y sus mandamientos. Cuando se encontraban en un estado de bienestar, de poder y progreso, se olvidaron de Dios. Evidentemente esto es lo que le pasa a muchas personas, que fácil es olvidarse del que bendice por la bendición.  Por eso, el mismo Dios, les había advertido sobre esto al entrar en la tierra prometida.

10Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, 11y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies, 12cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
Deuteronomio 6:10-12

La restauración que pide el salmista, no tiene tanto que ver tanto con volver a tener el bienestar económico y material que antes tenían, sino más bien con recuperar la presencia de Dios en sus vidas. Por eso dice: haz resplandecer tu rostro y seremos salvos. La restauración tiene que ver más con Dios que con nosotros. Que el Señor sea restaurado a nuestras vidas, que sea restaurada su presencia a nuestras vidas.

Es interesante que la Nueva Traducción Viviente, traduce: Oh Dios, haznos volver a ti”; en lugar de “restáuranos”. Evidentemente no puede haber restauración sin la presencia de Dios en nuestras vidas y cuando Él está en nosotros, no solo su rostro resplandece, sino también el nuestro.

La expresión, “Haz resplandecer tu rostro” Equivale a la expresión moderna «sonreírse». La idea es que Dios cambie la cara de enojado a una cara de alegría, sonriente. Que tenga buena predisposición a perdonar y restaurar.  Y es verdad que cuando alguien está contento, tiene el rostro brillante.

Esta restauración, no tiene que ver con que nosotros estemos bien y contentos, sino, con hacer a Dios sonreír. Para esto es necesario un profundo arrepentimiento y clamor de que Dios vuelva su Santo Espíritu a nuestras vidas.
En el Salmo 51, David pone en práctica esto que estamos hablando. Él dice: 3Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. 4 Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio.
Y más adelante dice: 9Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. 10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11 No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. 12 Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente.
Cuando dejamos de lado a Dios por las cosas de este mundo y por los deseos de la carne, nuestra vida comienza a caerse a pedazos, como la de David. Sin embargo, la gracia y la misericordia de Dios son tan grandes que está siempre dispuesto a perdonarnos y restaurarnos y la única manera de restauración es volviendo al Señor.
Por eso si hay algo que este destruyendo tu vida, no dejes pasar más tiempo, clama al Señor desde lo profundo de tu corazón… Señor, restáurame.
Y si no hay nada que restaurar en tu vida, conviértete en un agente de restauración, colaborando con Dios en la edificación espiritual de tus hermanos, teniendo en cuenta la recomendación que el apóstol Pablo les hace a los gálatas:
Gálatas 6.1 1Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.


martes, 3 de septiembre de 2013

Verdaderamente discípulo,

verdaderamente libre,

verdaderamente hijo.


Juan 8.31-38 31 "Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. 33Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? 34Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. 35Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. 36Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. 37Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros. 38Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre"

Casi siempre que se habla de liberación, lo que viene a nuestra mente es la esclavitud espiritual que tiene que ver con el Diablo y sus demonios. Pero no es la única forma de liberación que podemos experimentar en nuestras vidas cristianas.
En este pasaje, de una manera casi disimulada, aparece un proceso de liberación muy importante para entender como ser libres de verdad.

1. Creer.


La primera instancia en esta etapa es la de creer. Dice el pasaje que Jesús le estaba hablando a un grupo de judíos que habían creído en Él. Y la recomendación de Jesús es a permanecer en su palabra para ser verdaderamente sus discípulos.
Evidentemente no alcanza con creer, hay que permanecer en lo que decimos creer. Muchas veces nuestras creencias se ponen a prueba, y lamentablemente muchos terminan actuando totalmente en contra de lo que decían creer.
La clave está en permanecer en aquello que creemos aunque todo vaya en contra de nuestra fe.
Creer es el primer paso.

2. Discípulo.


La segunda etapa de esta verdadera liberación, está en convertirnos en verdaderos discípulos. Esto no es posible, si no permanecemos en las enseñanzas del maestro. Para ser verdaderamente discípulos de Cristo, debemos llevar a la práctica y a nuestra forma de vida todo lo que Él nos ha enseñado en su palabra. De esa manera, lo estaremos reflejando a Él en toda nuestra manera de vivir como discípulos de verdad.
Aquí pareciera ser que se cierra el proceso y no hay más necesidad de nada ya que somos discípulos y de alguna manera cumplimos con la gran comisión que Jesús nos mandó; “hacer discípulos”.
Pero evidentemente, tampoco alcanza con convertirnos en discípulos.
Hay más, esta es solo la segunda instancia en el proceso de liberación verdadera.

3. Hijo Vs. esclavo.


Aun siendo discípulo, uno todavía puede quedar esclavizado sino conoce la verdad, el conocimiento de la verdad es la que trae libertad genuina.
Lamentablemente muchos cristianos se conforman en esta instancia y se convencen a sí mismos que no necesitan otra cosa porque ya alcanzaron lo que querían y se convirtieron en discípulos de Cristo… recordemos que Judas también era discípulo de Cristo, sin embargo estaba en un prisión de pecado, robando de lo que se recaudaba y planificando para matar a Jesús.
La tercera instancia en esta etapa es la de la liberación de la esclavitud para ya no ser más esclavo y convertirse en HIJO.
Por supuesto que esto se produce cumpliendo las primeras dos etapas; creyendo y convirtiéndome en discípulo de verdad.
Al ser discípulo, recién ahí tengo acceso a la VERDAD y al conocer la verdad, ella me hace libre de la esclavitud para empezar a vivir como hijo del dueño de casa y no como un esclavo.
En este caso la esclavitud no tenía que ver con una posesión demoníaca, sino con un amo constantemente insatisfecho; “el pecado”.

Jesús enseña que aquel que practica pecado, esclavo es del pecado. Ante la acusación de Jesús los judíos comienzan a justificarse a sí mismos y al defenderse, lo único que hacen es alargar el tiempo de esclavitud. Y el pecado de ellos, que los tenía esclavizados, no tenía que ver con pecados sexuales, o robo, mentiras, o malos pensamientos. El pecado que los tenía cautivos, era el pecado del odio, el rencor, resentimiento y deseos de asesinar a Jesús.
Por eso Jesús les dice: "37Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros. 38Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre"
Porque aunque ellos dijeran creer, y aun tratando de ser discípulos, seguían siendo esclavos del pecado haciendo la voluntad del padre de todos aquellos que no reciben la palabra de Jesús, este es el Diablo.
Creamos, convirtámonos en verdaderos discípulos y conozcamos la verdad para ser verdaderamente libres, nunca más esclavos, sino hijos.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Cinco razones por las cuales nos necesitamos unos a otros.



¡Juntos tenemos mejor compañerismo! La Biblia enseña que fuimos formados para disfrutar del compañerismo, ¡y es obvio que solo, no se puede tener compañerismo! Por lo menos se necesitan dos personas. Al mismo tiempo, tampoco se puede tener compañerismo con una multitud. El verdadero compañerismo tiene lugar en un grupo pequeño de personas. Es por eso que Jesús tuvo un grupo pequeño de doce discípulos. Él modeló el compañerismo. Marcos 3:14 dice:  “Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar”. Antes de enviarlos a predicar, los estableció para que estuviesen con él… eso es compañerismo.
¡Juntos crecemos mejor! Igual que la mano no puede crecer si está separada del cuerpo, uno no puede crecer espiritualmente si está apartado del compañerismo con los demás creyentes. La Biblia dice que juntos formamos el Cuerpo de Cristo. Como tal, cada miembro del cuerpo es importante y necesario para que el cuerpo funcione de acuerdo a como Dios lo diseñó.
¡Juntos servimos mejor! Pablo instó a los creyentes en la iglesia de Filipo: “Llénenme de alegría teniendo un mismo parecer, un mismo amor, unidos en alma y pensamiento” (Filipenses 2:2). Servir juntos a Dios, en lugar de hacerlo solos, tiene muchos beneficios: unos a otros nos compensamos las debilidades, somos más eficientes, multiplicamos nuestra eficiencia, podemos derrotar problemas mayores y nos podemos apoyar mutuamente cuando estamos cansados o desanimados.
¡Juntos adoramos mejor! Adorar juntos aumenta nuestro gozo, amplía nuestra perspectiva, ayuda a otros a creer y garantiza la presencia de Dios en medio nuestro. Jesús dijo: “Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20). Aunque es cierto que Dios siempre está con nosotros, hay un sentido único y poderoso de su presencia que solo se puede disfrutar y experimentar en comunidad con los demás creyentes.
Adorar con otros creyentes nos ayuda a ver más allá de nosotros mismos y de nuestros problemas. A una persona recién convertida, se le preguntó acerca de la importancia de perseverar en el congregar y adorar juntos. Ella contó su primera experiencia al asistir a los cultos de la iglesia: “Las canciones no me gustaron para nada, dijo, las consideré poemas de quinta categoría con música de sexta categoría. Pero a medida que seguí yendo, reconocí la gran importancia de todo esto...  y progresivamente mi vanidad comenzó a descascararse. Reconocí que, mientras un santo anciano con botas de goma, sentado en el banco a mi lado, cantaba con mucha devoción las canciones de sexta categoría, yo no era digno siquiera de calzar esas botas. Adorar juntos nos saca de nuestra vanidad solitaria”.
¡Juntos alcanzamos mejor! La Biblia dice: “Pase lo que pase, compórtense de una manera digna del evangelio de Cristo… sabré que siguen firmes en un mismo propósito, luchando unánimes por la fe del evangelio” (Filipenses 1:27). Dios espera que nosotros nos hagamos compañeros de otros para llevar las Buenas Nuevas a los demás.
Una manera práctica en que podemos hacer esto es invitando a las personas de nuestra comunidad a participar de nuestros grupos. Muchas personas, que tal vez tengan dudas en cuanto a venir de visita a un culto de la iglesia, quizás aceptarían una invitación a un grupo estudio bíblico mas informal que funciona en una casa. No te pierdas esta oportunidad perfecta para alcanzar a los vecinos, amigos y compañeros de trabajo.

viernes, 5 de julio de 2013

Creciendo Juntos…



"El odio despierta rencillas, pero el amor cubre todas las faltas"
Proverbios 10.12
Hay una canción en España que dice:
... ODIAME, YO TE LO PIDO
ODIAME, SIN COMPASION
QUE AUNQUE ME ODIES
TE AMARA MI CORAZON...
El camino del odio.
El odio es un sentimiento negativo, de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, situación o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir aquello que se odia.
En la Biblia encontramos muchas historias que tienen que ver con el odio y sus resultados como por ejemplo la historia de Jacob y Esaú.
Génesis 27:41  41Aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre lo había bendecido, y dijo en su corazón: «Llegarán los días del luto por mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob».
Esaú se enojó tanto con Jacob que por un momento olvidó su error al regalar su primogenitura. La ira que producen los celos nos ciega y nos impide ver los beneficios que tenemos para que nos fijemos en lo que no tenemos.
Cuando Esaú perdió la valiosa bendición familiar, su futuro cambió repentinamente. Reaccionó con ira y decidió matar a Jacob. Cuando uno pierde algo de gran valor, o si otros conspiran contra uno y logran su objetivo, la primera reacción y la más natural es el odio.
El odio es la acumulación de enojos no resueltos... cuando vamos acumulando y van pasando las cosas y no las resolvemos, esto termina convirtiéndose en ODIO.
Es bueno recordar que una pequeña raíz de amargura es capaz de contaminar a muchos. El resentimiento poco a poco se convierte en rencor, y el rencor es sinónimo de ira reprimida, y la ira reprimida puede generar el odio que arrastra a la condenación.
El amor siempre es el mejor camino.
Hasta ahora hemos hablado de lo tremendamente dañino que es el odio, pero si bien en la Biblia encontramos historias de odio, también podemos encontrar historias de amor y perdón.
Y una historia que comenzó con odio, después término con amor, y es justamente la historia de Jacob y Esaú.
La reconciliación de Jacob y Esaú.
Génesis 33.4 4Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándose sobre su cuello, lo abrazó y besó; los dos lloraron.
La reacción de Esaú constituye un ejemplo de amor y perdón tan increíble que muchos han encontrado en esta historia una fuente de esperanza para restaurar sus relaciones rotas.
Esaú recibió a su hermano Jacob con un gran abrazo. Imagínate qué difícil debió ser esto para Esaú, el que una vez pensó matar a su hermano. Pero si bien sus heridas no habían sido sanadas. Con el tiempo cada uno por su cuenta comprendió que sus relaciones eran más importantes que todo lo demás.
La sanidad vino en el momento en que se dio el abrazo con su hermano y juntos lloraron. Dentro de las posibilidades, siempre es aconsejable que si la persona que te ofendió, u ofendiste, está viva y relativamente cerca, puedas acercarte y pedirle perdón. No habrá verdadera sanidad hasta que resuelvas la situación y resolver la situación nos aclarar lo que pasó, sino perdonar.
La Biblia lo dice así en Lucas 6: 27-28, "Hagan el bien a aquellos que los odian, bendigan a aquellos que los maldicen y oren por aquellos que los maltratan."
Esto es parte del perdón. Devolver el bien por el mal.
Colosenses 3.13 dice: "Recuerden que el Señor los perdonó, por lo tanto, ustedes deben de perdonar a otros." Dios te ha perdonado, y por lo tanto Él quiere que perdones a aquellos que te han herido.
Dios te ha perdonado. Nunca tendrás que perdonar a nadie más de lo que has sido perdonado por Dios.
Este mes vamos a comenzar con una campaña de 40 días para aprender a crecer juntos en comunidad y la prioridad para que esto suceda es el amor.


jueves, 6 de junio de 2013

Oraciones que causan terremotos…


"… 3Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. 4Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos. 5Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto"
Apocalipsis 8:3-5


Una esposa que era convertida, vivía con su marido que era enemigo del Evangelio, por el cual estuvo orando durante un año, cada día, sin ver respuesta a su oración. Después de este tiempo pensó que no era la voluntad del Señor la conversión de su esposo e iba a dejarlo, cuando Dios le inspiró la idea de perseverar 6 meses más. Así lo hizo y el mismo día que se cumplían los 6 meses, vino su esposo del trabajo bastante preocupado. La mujer lo observo pero no dijo nada.
Al día siguiente pudo darse cuenta de que la aflicción continuaba y, por fin, ella se atrevió a preguntarle qué le sucedía, y él le explicó:
* Hacia las doce de ayer (la ora en que ella acostumbraba a presentar su oración a Dios) vino a mi mente un texto de la Biblia que me impresionó profundamente. “Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. Sentí un gran temor, un escalofrío que corría todo mi cuerpo, porque me dije: ¿Si esto es verdad, qué será de mí? Desde entonces, no he podido estar tranquilo.
Su esposa le animó a orar y aunque al principio parecía que no podía hallar la paz, se levantaron con lágrimas de arrepentimiento y de gozo por la salvación encontrada.

l. Las oraciones de los santos.
El altar para quemar incienso simbolizaba la oración de cada día, y anticipaba el papel de Cristo como nuestro intercesor. Se usaba un incensario lleno de brasas encendidas en el templo para la adoración. El incienso se echaba sobre las brasas y el humo fragante subía, simbolizando la oración de los creyentes que asciende hasta Dios (véase Éxodo 30.7–9).
Este misterio se revela en Apocalipsis donde en el capítulo 5 versículo 8 afirma que el incienso son las “oraciones de los santos”. Una vez que uno acepta a Cristo en su corazón es declarado “santo” y sus oraciones comienzan a llenar una copa.

II. Llenado el incensario.
Llega un momento en el cielo, en el tiempo de Dios que él dispone en su voluntad derramar la copa del incienso como respuesta a las oraciones. Pero no fue sino hasta que la copa se llenó, por supuesto con un poco de ayuda de Señor, que ordenó que se le añadiera incienso a las oraciones de los santos, como resultado, dice el versículo 4 que de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.
Cuando nuestras oraciones llegan como el humo del incienso a la presencia de Dios, entonces viene la respuesta, la intervención divina de una forma sobrenatural y poderosa.
La copa se tiene que llenar de plegarias, oraciones, clamor, intercesión por otros, etc.
¿Cómo llenamos la copa? Éxodo 30.7-8 dice: 7Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana cuando aliste las lámparas lo quemará. 8Y cuando Aarón encienda las lámparas al anochecer, quemará el incienso; rito perpetuo delante de Jehová por vuestras generaciones.
Pablo les recomienda a los Efesios en el capítulo 6 versículo 18: orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos…
En primera 1 Tesalonicenses 5:17 Pablo sigue recomendando lo esencial para tener una vida plena: 17Orad sin cesar.
Otra historia que demuestra que esto es real se encuentra en Hechos 12:4, donde el resultado de las oraciones de los santos, cuando llenaron la copa del incienso, fue que Pablo fue liberado de la cárcel de una manera sobrenatural.

III. Oraciones que causan terremotos.
5Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.
Literalmente podemos decir que Dios arrojo nuestras oraciones a la tierra como respuesta y las cosas comenzaron a suceder. En este tiempo necesitamos más que nunca multiplicar nuestras oraciones, hay que llenar la copa, el incensario tiene que estar completo, cada mañana, cada noche, perpetuamente, siempre, sin cesar tenemos que orar para que sucedan las cosas que Dios quiere hacer a través de nosotros y no haya impedimento.
Jesús dijo en Juan 15:7: 7 "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho." También dijo:" Pedid y se os dará…" El salmo 2.8 dice: "8Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra"
Este es el tiempo en que las cosas tienen que suceder, nuestras oraciones tienen que causar terremotos.
Que tiene de peculiar un terremoto, que después que pasa las cosas no quedan igual, la tierra se abre, las cosas se rompen, nada queda en su lugar, todo cambia, la vida no vuelve a ser la misma. Quizás algunas cosas en tu vida, en tu familia, en la iglesia o en nuestra sociedad, necesitan un terremoto que cambie todo, que mueva algunas cosas de lugar, que rompa las cadenas que nos atan, etc.
La única manera de remover algunas cosas es con un terremoto santo que viene como consecuencia de nuestras oraciones.
Hechos 16:25-26: 25 "Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. 26Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron"
Hechos 4.31 dice: 31 "Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios"

Nuestras oraciones pueden causar terremotos que cambien las cosas para siempre. Pero es necesario que llenemos la copa de oro, el incensario. Cuando Dios en su voluntad lo disponga lo derramara en respuesta a nuestras oraciones.

lunes, 6 de mayo de 2013

Esperanza…


…porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto.

1 Corintios 9:10b
Es admirable ver la cantidad de gente que hace cosas por hacerlas, sabiendo que no va a suceder nada, pero de todas maneras lo hace igual.
Fui a hacer el trámite en la AFIP para ver si tenía posibilidades de comprar algunos dólares para mi viaje a México.  Entre al edificio de la AFIP, espere e hice cola en el sector de informes, cuando llegó mi turno me explicaron que para ese trámite necesitaba tener mi clave fiscal, y para esto necesitaba una fotocopia de mi documento, salí del lugar fui a sacar la fotocopia, luego volví, saqué numero para tramitar mi clave fiscal, me senté y espere mi turno, luego de terminar con ese trámite; saque nuevamente número para pedir autorización para comprar dólares, así que me senté nuevamente y espere mi turno, para que al final me dijeran que no, que no podía comprar dólares ya que mi ingreso anual del año 2012 no había superado los cien mil pesos.
Que feo es hacer las cosas para luego no obtener ningún resultado. Creo que nadie en su sano juicio haría cosas sin esperar que eso que hace produzca algún resultado positivo.
Cuando Jesús vino a este mundo, él no vino a ver qué pasaba, no vino a probar, vino a llevar a cabo una misión con un resultado esperado.  Juan 3:17 dice que Jesús vino al mundo, para que el mundo, sea salvo por él.
Después de la inundación que sufrió nuestra ciudad semanas atrás, podía ver en la cara de la gente que estaba en la calle sacando sus muebles arruinados por el agua, la desesperanza, la decepción, la tristeza, etc. Ver el noticiero era para amargarse un poco más al ver la magnitud del desastre que había originado una lluvia de unos 400 milímetros de agua por algunas horas, llevándose aún las vidas de muchas personas.
Pero en medio de este desastre, se pueden rescatar muchas cosas muy valiosas. Me llamó la atención, la nota que le hicieron a una Señora por televisión, quién ante la pregunta sensacionalista del periodista, de cómo se sentía al haberlo perdido todo, ella respondió; no lo perdí todo, perdí solo las cosas materiales, pero tengo mi vida y mi familia gracias a Dios, ahora hay que volver a empezar.
Que hermoso es ver a la gente tener esperanza a pesar de todo. Que hermoso es ver a los cristianos seguir adelante creyendo firmemente en que todo lo que están haciendo realmente es para la gloria de Dios, sin importarles que les vaya bien o mal, que tengan o no tengan.
No debemos hacer las cosas para probar o para ver qué pasa, debemos hacer las cosas con esperanza, así como  el que ara y trilla espera recibir fruto de su trabajo. Hacer las cosas por hacerlas o porque hay que hacerlas, sin esperar recibir el fruto del esfuerzo y del trabajo es verdaderamente un derroche de tiempo, esfuerzo y trabajo. No tenemos dos vidas para desperdiciar una probando a ver qué pasa.
El Apóstol Pablo tenía mucha claridad con respecto a esto y él dijo en 1 Corintos 9.24-26 24 ¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. 25 Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. 26 Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire.
¿Qué es lo que esperas recibir de todo lo que estás haciendo? ¿Cuál es tu meta? ¿A dónde querés llegar?  
Define tus metas, establece el punto de llegada, no corras como quién no sabe a dónde llegar, no luches dando golpes a al aíre. En todo lo que hagas, ejercita la esperanza de ver el fruto de tu esfuerzo y trabajo.
No importa lo que pueda pasar en el camino, que tus ojos estén fijos en la meta, si caes levántate sigue adelante, no desistas, no abandones, no vuelvas, atrás… si las aguas de la frustración y fracaso inundan tu vida, espera que bajen y vuelve a empezar.
Recuerda que la esperanza es una hoja de olivo; evidencia de tierra seca después de una inundación. Es una prueba para el soñador de que vale la pena arriesgarse a soñar.


lunes, 15 de abril de 2013

La Casa Sobre la Roca

LANZAMIENTO MIÉRCOLES 17 DE ABRIL
En un sentido integral, la mayordomía se refiere a la administración responsable de los recursos para que, de manera eficiente y enfocada en el propósito para el que fueron designados, se entregue un resultado positivo al dueño de los recursos en cuyo nombre los administramos. Esta campaña durará tres meses. Durante este tiempo estaremos estudiando cada tema, en los cultos de los miércoles, en el GBC, y los domingos como parte de la reunión, en el momento de los anuncios y las ofrendas, se hará una mención especial del tema de esa semana. Los temas son: Introducción a la Mayordomía - Mayordomía del tiempo -  Mayordomía de la familia - Mayordomía de los recursos -  Mayordomía de los dones y talentos - Mayordomía del ser




lunes, 8 de abril de 2013

Sólo para pecadores…




Para reflexionar en este mes que celebramos las pascuas…
En esta oportunidad quiero compartir un capítulo del libro “Reflexiones sobre la evangelización” que escribiera el pastor Osvaldo Simari, maestro y compañero de milicias en muchas etapas de mi vida y ministerio.
En la puerta de cada lugar donde va a predicarse el Evangelio debería haber un letrero con esta inscripción: «SOLO PARA PECADORES». El mensaje de la Palabra de Dios gira alrededor de dos grandes verdades fundamentales:
1. Dios es justicia, y no puede pasar por alto el pecado del hombre, y tiene que condenarlo.
2. Dios es amor, y con su gracia desea salvar al pecador.
Predicar solamente la justicia de Dios sólo haría más desesperante la situación del pecador, más terrible y trágica su perdición; y si tan sólo enfatizamos el amor de Dios, despertaríamos en las almas una admiración sentimental o intelectual hacia la persona de Cristo, pero no ofreceríamos el verdadero camino de la salvación que ha de pasar ineludiblemente por la experiencia de la convicción de pecado y arrepentimiento.
Muchas veces hemos presentado el Evangelio de manera inadecuada. Nos hemos olvidado de testificar acerca del pecado y los pecadores.
Olvidamos que la cruz de Cristo habla no sólo del amor o la misericordia de Dios. También habla de la justicia y de la ley. Es que Dios no perdona ni salva por medio de la anulación de su justicia. Al contrario, Él es «el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús»  (Romanos 3:26). Esta justificación del pecador que Dios hace posible en Cristo manifiesta precisamente la justicia de Dios (Romanos 3:21,25,26) tanto como su perdón y misericordia. Eso tiene que llevarnos a considerar lo terrible que es quebrantar la ley divina: el pecado. En la cruz vemos lo que Dios hace con el pecado.
La ley y la cruz, la justicia y la misericordia, deben formar parte de nuestro anuncio del Evangelio. Pero hoy día muchas veces preferimos no hablar de la ley, del pecado o de la condenación cuando justamente son esos conceptos los que pueden ayudar al pecador a ver su total miseria espiritual y necesidad de Cristo.
No queremos que nadie caiga en la esclavitud de la ley; advertimos contra el error del legalismo. Pero a veces olvidamos que una persona no puede creer con una fe viva, real y salvadora, hasta que se haya dado cuenta por propia convicción de su impotencia espiritual. Según Pablo, por la ley es el conocimiento del pecado (Romanos 3:20). Dios mata antes de dar vida (1 Samuel 2:6), y es por la Ley que Dios mata (Gálatas 2:19; Romanos 7:9).
Cuando no cuidamos el anuncio de la ley de Dios, las personas desprecian la ley y no la tienen en cuenta, y al final, terminan despreciando la misma gracia. Es necesario que las almas lleguen a la desesperación del que sabe que no puede salvarse por sí mismo, y que ha de clamar a Dios con todas sus fuerzas. Ése es el momento en que el pecador comprende que el Evangelio no es para los que se creen justos, sino solamente para pecadores. Ahí es cuando el alma no sólo recibe capacidad para comprender el Evangelio, sino para creerlo con fe salvadora.
En innumerables casos hemos predicado un Cristo que es más Maestro que Redentor, más ejemplo que salvación, y más capaz de levantar un cierto grado de simpatía o un suave sentimiento antes que una profunda vergüenza por nuestro pecado, error y depravación. De este modo, el fruto muchas veces pudo haber sido conversiones dudosas, por falta de verdadera convicción de pecados. Como dice Oswald Smith: «Esta moderna teoría de “aceptar a Cristo”, sin más ni más, sin una profunda convicción de pecado, es una creencia mortal, jamás fruto de un nuevo nacimiento auténtico».
Hay que predicar ambas cosas: Ley y Evangelio, pecado y salvación. Hay que darle tiempo a Dios para que Él actúe en el alma, convenciéndola de pecado, y haciéndole ver que por sí misma no podrá salvarse nunca. Solamente la convicción de pecado es la adecuada antesala de la fe salvadora.